martes, 15 de marzo de 2011
Ajedreceando
Hace unos días me pidieron una muestra de estilo de ilustración para unas historia dirigidas a un público adolescente. Con temor me dí cuenta que últimamente me he encerrado mucho en estilos infantiles, tanto que los ojos de puntito me salen automáticamente. Así que, tratando de sacar algo menos "niñil" comencé a bocetar a un par de personas jugando ajedrez. La idea original era poner a ambos jugadores con sus respectivas "chicas guapas". Después decidí que, además de poner a la novia del "joven aprendiz", dibujaría a un grupo de amigos acompañandolo, de modo que en la illustración se notara al "maestro" y a su pareja esperando aburridos que el contrincante y todo su grupo de cuatachos tomen una decisión. El tiempo de entrega de la muestra me obligó a no meter a la dueña de las quincenas del "maestro" y a sólo meter dos acompañantes del muchachito. Al final me pidieron que hiciera más brillantes los colores de la imagen, pero a mi en lo personal, me agradó más la versión de pastelosos tonos.
viernes, 18 de febrero de 2011
Plumas defectuosas.

Me gusta mucho hablar sobre la técnica de esta ilustración porque es una muestra del provecho que se puede sacar de materiales aparentemente "defectuosos". La imagen fue para un articulo de la revista Rolling Stone que hablaba sobre el presidente Bush y su relación con el Tsunami Tailandes (si no mal recuerdo). La única condición para la imagen era que fuera una carícatura del presidente. Un tanto influenciado por el ambiente que vivía diariamente en mi trabajo de ese entonces (El Museo de la Caricatura), decidí hacer la imagen a mano y con tinta china. Mientras buscaba un estilografo, me topé con una pluma de gel de punto muy fino que tenía pinta de estar tramitando su jubilación. Al pasarla sobre el papel, la linea que formó era una especie de clave morse: lineas y puntos en secuencia totalmente aleatoria. Así que, antes de dejar que la pluma descansara en paz, le saqué, además de esta, unas cuantas ilustraciones más. Tan pronto la pluma dejó de pintar, intenté buscar una con características similares entre los montones de pluma que se encontraban escondidas por los rincones temerosas que alguien las viera. No corrí con suerte. Ahora dada vez que veo esta imagen me pregunto si la linea de esa pluma era obra del paso del tiempo o de plano defecto de fabrica.
Jaque Mate, máquina.

Cuando era un pequeño estudiante de primaria, mi madre compró un ajedrez de madera. Nos gustaba sacar las piezas, acomodarlas a nuestro gusto e inventarnos reglas. Unos años después, por ahí de mis 15 años, conocí a un grupo de amigos que jugaban ajedrez. Hasta esa edad aprendí las reglas del juego, así como la diferencia entre los que juegan ajedrez y los que "sólo empujan la madera". Obviamente yo siempre fuí (y he sido) de los que empujan la madera. Ya en la universidad volví a encontrarme con otro grupo de amigos que "empujaban la madera" y eso era lo divertido de jugar ajedrez: el nivel de todos mis contrincantes eran, por suerte, muy similares al mio. Del ajedrez de madera pasamos a un ajedrez portatil de piezas magneticas que era nuestra diversión en la horas libres. Cuando termino la carrera, no volví a encontrar personas que tuvieran gusto por el estrategico tablero, lo que me obligó a tener mis piezas en el cajón del olvido. Fue hasta que llegó a nuestra familia un Playstation que me decidí a comprar un juego de ajedrez y a adoptar a dicha consola como mi oponente de batallas maderezcas. Aunque mis primeras partidas eran verdaderas carnicerias por parte del aparato, procuré no dejar la costumbre de jugar de vez en cuando. Del Playstation pasó al Xbox y de ahí al teléfono celular, lo que me permitía jugar camino al trabajo. Mis últimos dos oponentes son el PSP y la máquina del trabajo, con la que llegué a tener hasta 3 batallas por día. Sigo empujando la madera y cuando me descuido, la mendiga Mac me sorprende con el tan odiado mate del pastor, pero lo sorprendente de ver como se van modificando las estrategias con cada movimiento de las piezas, como 2 caballos pueden acabar con más de la mitad del ejercito contrario y como con 3 piezas puedes arrebatar la victoria a un enemigo con casi la totalidad de sus piezas siguen obligando a abrir el tablero de ajedrez virtual y esconderlo detras de las ventanas del Photoshop para, cada 5 minutos, mover un pieza.
Tengo varios bocetos relacionados con el ajedrez, este es uno de ellos. Mientras lo hacía, me emocionaba pensar como iba a dibujar la Torre. Desgraciadamente el papel se acabó. Aunque pensandolo bien, quizá sea bueno, pues podría redibujar las piezas y corregir, de paso, esa Reina que no termina de convencerme.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Imágenes suavecitas

A los pocos meses de haber entrado a la agencia de publicidad en la que me encuentro trabajando, un cliente pidió un ejercicio que consistía en proponer una ilustración para un empaque de toallitas humedas. Rara vez se presenta la oportunidad de que pueda hacer una ilustración para algún cliente, y para mi mala suerte las veces que hemos presentado alguna, el cliente termina por preferir una versión alterna que incluya algo más realista o de plano pura tipografia. Estas ilustraciones no fueron la excepción. Usando el lado más infantil de mi cerebro, me dispuse a dibujar un par de personajes que ya aparecían en un empaque pasado que se había usado en el producto. El resultado fueron un par de imagenes con distinto acabado que, aunque se fueron directo a la carpeta de trabajos olvidados, creo que son lo suficientemente rescatables como para que aparezcan en este blog. Al menos me hicieron recordar que tengo otra imagen echa 100% en vectores.
viernes, 1 de octubre de 2010
Brujas de largas piernas.

Hubo alguna vez un tiempo en el que mi lápiz sólo dibujaba Brujas Malas del Norte. Como todo aquel que se presuma ilustrador creativo, mi idea no era dibujar a la bruja verde y narizona que nos ha metido a la cabezota la Metro-Goldwyn-Mayer, sino algo más apegado a esa chicas anorexicas que tanto le gusta a mi cerebro expulsar.
El resultado fue un dibujo a lápiz de una bruja alta, delgada y de avisposa cintura sosteniendo su escoba voladora y justo en la punta de esta, uno de sus monos voladores.
Este boceto lo encontré hace unos días mientras buscaba una hoja en blanco para rayar. Imagino que por lo menos tiene 10 meses de haber sido creado. Cual antropólogo analizando una pieza a medio terminar, descubrí que en la parte inferior se nota un trazo muy leve que pretendía ser otro mono volador, justo a los pies de la bruja, y también descubrí que las piernas de dicha bruja, además de largas, tienen una inclinación muy rara, tan rara que no me atreví a que aparecieran aquí. ¿Cómo fue que no me dí cuenta de ese garrafal error cuando la trazaba?, no lo se.
A este, como a otras 3 docenas de bocetos olvidados, espero meterle color algún día. Aunque en esta bruja en particular, primero habrá que volver a trazarle las piernas.
jueves, 23 de septiembre de 2010
¡Ya casi llega!

"Bebi" es el nombre temporal "de cariñito" con el que bautizamos a nuestro futuro hijo. Esto en lo que decidimos un nombre final. Siempre nos dirigíamos a él como "Bebito", hasta que mi amada Maridita lo recortó a "Bebi".
Esta ilustración la hice para la invitación del baby shower que le organizaron en la casa de mi suegra. Es una versión de mi cerebro de nuestro "bebi" chismeando desde su empaque original.
Ahora que lo volví a ver, me doy cuenta que lo hice muy blanquito al niño. Debí haberlo dibujado más morenazo, como sus respectivos papás.
martes, 21 de septiembre de 2010
Mi efímero paso por Eres Niños

En el tiempo que estuve dedicado 100% al peligroso oficio de la freelanceada, intenté colaborar en revista para niños y jovenes, de esas que traen tests sobre si le lates a la chavita de a lado, o artículos sobre sí los boxers naranjas que te compró mamá están de moda. La principal razón de querer meter imagenes en estos medio era experimentar un poco más con mi estilo infantil. Los libros escolares de las editoriales procuran que las ilustraciones no rocen en lo "mal visto": los niños no deben arrastrar los pantalones; no deben ser obesos; no deben tener el cabello azul ni los pelos a la "Goku" y mucho menos deben tener ojos blancos sin pupila cual zombies. Las revistas suelen pasar eso por alto y entre más "locochones" se vean los chamaquitos, más "punch" tienen los dibujillos.
Gracias a un cuate de la universidad que trabajaba como diseñador en la revista Eres Niños, tuve la oportunidad de plasmar mis monitos en un par de números. Y aunque apareció una que otra ilustracion en otras revistas del tipo, las que hice para esta publicación son las que presumo en mi carpeta de trabajos tanto por el estilo como por lo "locochón" de los personajes. Lástima. El debraye duró poco. Intenté hacer lo imposible por no verme como "el ilustrador cuate del diseñador", pero creo que me faltó ponerme más las pilas.
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